¿CÓMO ATRAVESAR LAS TORMENTAS DE LA VIDA?

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“Cuando pases por aguas profundas, yo estaré contigo. Cuando pases por ríos de dificultad, no te ahogarás. Cuando pases por el fuego de la opresión no te quemarás; las llamas no te consumirán.” (Isaías 43:2) NTV

La vida del cristiano se forja a medida que pasa por diferentes circunstancias. Las pruebas y dificultades fortalecen nuestro carácter y nos desafían a crecer en FE. Dios no nos dice que tendremos una vida placida y confortable. Por el contrario, Él nos advierte que las dificultades vendrán, pero junto con ellas, también tendremos la salida.

Dios es nuestro Padre y su amor por nosotros no tiene límites. Él no es un observador lejano situado en los confines del universo, ajeno a nuestros problemas. Él se mete en el barco para estar a nuestro lado en medio de la tormenta. Dios es nuestro capitán. Él siempre nos lleva a buen puerto. Nunca dejará que las aguas nos ahoguen ni que el fuego de la opresión nos queme. Él es nuestra paz en medio de la tormenta.

En el libro de los Hechos, capítulos 27 y 28 leemos la historia del Apóstol Pablo, quien sufre un naufragio camino a Roma, junto con 276 personas que estaban a bordo, (prisioneros, marineros y soldados del imperio romano). Los hijos de Dios son entendidos en los tiempos, y aquellos que son sensibles a Su voz escuchan las advertencias y detectan la formación de la tormenta antes que ésta se desate.

“… Pablo reunió a la tripulación y le dijo: Señores, ustedes debieran haberme escuchado al principio y no haber salido de Creta. Así se hubieran evitado todos estos daños y pérdidas. ¡Pero anímense! Ninguno de ustedes perderá la vida, aunque el barco se hundirá. Pues anoche un ángel del Dios a quien pertenezco y a quien sirvo estuvo a mi lado y dijo: ¡Pablo, no temas, porque ciertamente serás juzgado ante el César! Además, Dios en su bondad ha concedido protección a todos los que navegan contigo.” (Hechos 27:21-24) NTV

La historia finaliza en el capítulo 28 del libro de Hechos. Tal como el ángel de Dios había anunciado a Pablo, todos los tripulantes del barco llegaron a salvo a la isla de Malta y una vez allí, Dios usó grandemente la vida del Apóstol para hacer milagros entre los isleños, a tal punto que todos los enfermos fueron sanados. Fue tal la gratitud de quienes vivían allí, que los colmaron de honores y antes de partir a Roma, les proveyeron de todo lo que necesitarían para el viaje.

La adversidad enseña al cristiano a vivir en absoluta dependencia de Dios. Cuando los vientos contrarios comiencen a soplar contra tu vida y las olas del mar se levanten contra tu barca, es el momento apropiado para ser fortalecido en Dios y en Sus promesas. Recuerda que el capitán de tu barco se encuentra a tu lado, guiando tu vida a buen puerto. Y aunque la ferocidad de la tormenta haga que tu barca naufrague, tu vida jamás estará en peligro. Jehová es tu pastor y NADA te faltará. Hay un propósito para tu vida, y aún aquello que el enemigo quiso utilizar para destruirte, Dios lo revertirá para bien, Su nombre será glorificado y crecerás en FE y AUTORIDAD.

“Amados hermanos, cuando tengan que enfrentar problemas, considérenlo como un tiempo para alegrarse mucho porque ustedes saben que, siempre que se pone a prueba la fe, la constancia tiene una oportunidad para desarrollarse. Así que dejen que crezca, pues una vez que su constancia se haya desarrollado plenamente, serán perfectos y completos, y no les faltará nada.” (Santiago 1:2) NTV

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