EL RENUEVO DE DIOS

EL RENUEVO DE DIOS

Antes de nacer en este mundo físico y material, Dios nos conocía. Él ya había creado nuestra alma y nuestro espíritu en los cielos, asignando un propósito especial a cada uno.

“—Te conocía aun antes de haberte formado en el vientre de tu madre; antes de que nacieras, te aparté y te nombré mi profeta a las naciones.” (Jeremías 1:5) NTV

Este fue el llamado que recibió Jeremías cuando era aún muy joven. Su corta edad lo hacía dudar de su propósito, no se creía calificado para llevar a cabo el plan que Dios le había confiado. Generalmente cuando Dios nos llama lo primero que hacemos es poner excusas. Nos vemos conforme a nuestras limitaciones, conforme a la altura de nuestras debilidades.

“—Oh Señor Soberano —respondí—. ¡No puedo hablar por ti! ¡Soy demasiado joven!” (Jeremías 1:6) NTV

El temor, las inseguridades, las dudas, nos colocan en una posición contraria a la fe. Nos llevan a cuestionar la voluntad de Dios, como si nuestra comprensión de la realidad pudiera ser superior a la de nuestro Padre eterno. Viene un renuevo a tu vida para que comiences a verte como Dios te ve, de manera que puedas alcanzar todos los planes que Dios tiene para tu vida.

“Y extendió Jehová su mano y tocó mi boca, y me dijo Jehová: He aquí he puesto mis palabras en tu boca.” (Jeremías 1:9) RVR

Dios pondrá su Palabra en tu boca. Lo que Dios dice se cumple. Su Palabra tiene poder creativo para generar aquello que no es, y dar vida a aquello que está muerto.

“No le tengas miedo a la gente, porque estaré contigo y te protegeré. ¡Yo, el Señor, he hablado!” (Jeremías 1:8) NTV

En medio de la desesperanza, el cristiano posee un blindaje divino. Las promesas de Dios en su Palabra son un vallado que nos protejen y sostienen ante cualquier adversidad. No importa lo que el enemigo esté planificando para destruir tu futuro, el pueblo de Dios es guardado de todo mal.

“—Así es —dijo el Señor—, y eso significa que yo estoy vigilando y ciertamente llevaré a cabo todos mis planes.”(Jeremías 1:12) NTV

En tiempos de inseguridad e incertidumbre, el cristiano debe renovar sus fuerzas en Dios. Cuando el miedo grite a tu oído palabras de temor y desesperanza, declara las promesas de Dios sobre tu vida. Aquel que nos llamó es también el que nos guarda. Él es fiel a sus promesas. Todos sus propósitos se cumplirán en nuestra vida. Viene el renuevo de Dios para tu casa, para tu vida y tu familia. En tu negocio, en tu trabajo, el renuevo de Dios lo transforma todo, creando aquello que no es por medio del poder de su Palabra.