UN BUEN ADMINISTRADOR – MAYORDOMÍA

12314047_993654274029374_7722408001587814808_nTodos en la Tierra nacimos con determinados dones y talentos que nos equipan para llevar a cabo un propósito designado por Dios. “¿Has recibido el don de hablar en público? Entonces, habla como si Dios mismo estuviera hablando por medio de ti. ¿Has recibido el don de ayudar a otros? Ayúdalos con toda la fuerza y la energía que Dios te da. Así cada cosa que hagan traerá gloria a Dios por medio de Jesucristo.” (1 Pedro 4:11) NTV.
No somos dueños de nada en esta vida. Somos simples administradores que estamos de paso. Todos conocemos la parábola de los talentos (Mateo 25:14-30). En ella Jesús nos enseña que quienes hacen un buen uso de lo que les fue dado, recibirán aún más. Por el contrario, quienes no lo hagan, perderán aquello que se les dio, y será entregado a los siervos fieles.
Una y otra vez a lo largo de esta parábola se menciona la palabra “FIEL”, recordándonos esta cualidad fundamental para ser un buen administrador. Somos fieles a Dios no sólo cuando le obedecemos, sino también cuando hacemos un buen uso de los dones y talentos que Él nos dio. Es necesario que tengamos las prioridades bien colocadas en nuestro corazón.
En el libro de (Isaías 22:15-24) la Biblia nos relata otro ejemplo de mayordomía. En este caso el ejemplo es el de un mal administrador del palacio, que hacía uso de los recursos reales para su propio beneficio. Dios lo saca de su posición, y coloca en su lugar a Eliaquim, un hombre que poseía un corazón de padre para la nación. Un padre no sólo provee para el cuidado de sus hijos, también anticipa cuáles van a ser sus necesidades, para que éstas sean suplidas aún antes de aparecer.
El pasaje de Isaías finaliza diciendo que Dios entrega una llave a Eliaquim, para que abra puertas que nadie pueda cerrar, y cierre puertas que nadie pueda abrir. Esta es la recompensa para los siervos fieles, para aquellos que tienen un corazón de padre y hacen la buena voluntad de Dios. Toma autoridad en el nombre de Jesús y abre las puertas de bendiciones que Dios preparó de antemano para tu vida. ¡Éste es el tiempo!

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