Categoría: Mensajes

  • LA CARTA DEL PERDÓN (Filemón 1:1-25)

    LA CARTA DEL PERDÓN (Filemón 1:1-25)

    LA CARTA DEL PERDÓN (Filemón 1:1-25)

    El libro de Filemón es una carta que redacta el Apóstol Pablo con la ayuda de su hijo espiritual Timoteo cuando ya era anciano y se encontraba preso por predicar el evangelio en alguna de las prisiones que tenía el antiguo imperio Romano.
    Las cadenas, los barrotes de hierro y los cerrojos, no podían detener el ministerio del Apóstol. Aún desde la prisión no cesaba de predicar la buenas noticias de Cristo, compartiendo y discipulando a todo aquel que se acercara a su lugar de confinamiento. Una de las tareas más importantes que el Apóstol tenía en ese momento, era la de escribir cartas a las diferentes iglesias que él había fundado por los países del mundo antiguo. Gracias a esa tarea, hoy en día podemos disfrutar de la inagotable riqueza espiritual que dichas misivas contienen. Una de esas cartas, es la que se conoce como “la carta del perdón”, y es la que dirige a su hijo espiritual Filemón.
    Filemón era un hombre de negocios de origen griego, que se convirtió al cristianismo por causa del mensaje de Pablo. Había sido discipulado por él, y era el líder espiritual de la congregación que se reunía en su casa. Esa iglesia tenía un ministerio de compasión y consolación a los santos que eran perseguidos por causa de Jesucristo.
    Era común en esa época, que una persona con recursos económicos tuviera a su servicio mano de obra esclava. Era el sistema económico y cultural que predominaba en el siglo I para emplear personas, y continuó por varios siglos más hasta su total abolición. En “la carta del perdón” dirigida a Filemón, el apóstol Pablo sienta los principios cristianos que más adelante llevarían a a fundamentar la abolición de la esclavitud en los Estados Unidos, Inglaterra y el resto del mundo, igualando a todos los hombres como hermanos en Cristo, hijos de Dios, independientemente de la relación contractual, económica o cultural predominante de la época.
    En el capítulo 1 versículo 16 de la carta a Filemón, el Apóstol Pablo dice así acerca de Onésimo:

    “Él ya no es como un esclavo para ti. Es más que un esclavo, es un hermano amado, especialmente para mí. Ahora será de más valor para ti, como persona y como hermano en el Señor.” NTV

    Onésimo había sido uno de los trabajadores al servicio de Filemón. En un momento de su vida, sustrae “algo” (la Biblia no especifica) de la casa de Filemón y se escapa, abandonando el servicio a su amo. Por algún motivo el imperio romano lo apresa, y por designio divino va a parar a la misma cárcel donde estaba detenido el Apóstol Pablo. Allí Onésimo conoce a Pablo, recibe a Jesús en su corazón, se arrepiente de sus pecados, y recibe el perdón de Dios. Durante toda la estadía de Onésimo en prisión, Pablo se encarga de discipularlo, pero el Apóstol no se detiene allí, Pablo intercede por él ante Filemón para restaurar en vínculo y la relación que se había destruido, ofreciendo el mismo pagar por la deuda de Onésimo.

    “Así que, si me consideras tu compañero, recíbelo a él como me recibirías a mí. Si te perjudicó de alguna manera o te debe algo, cóbramelo a mí.Yo, Pablo, escribo esto con mi propia mano: «Yo te lo pagaré»…” (Filemón 1:17-19) NTV

    Así como Cristo tomó nuestro lugar y pagó la deuda por nuestros pecados, de una forma similar Pablo asume el lugar de Filemón en la deuda y la pone a su cuenta. En esta breve carta, Pablo nos da una clase práctica y magistral de lo que significa el perdón, la redención y la restauración. En una carta que el Apóstol envía a la iglesia de Corinto escribe lo siguiente sobre el mismo tema:

    “De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí, son hechas nuevas.” (2 Corintios 5:17) LBLA

    El perdón sana, el perdón libera, el perdón restaura. Nuestro ministerio aquí en la tierra es el ministerio de la reconciliación. Estamos para acercar las almas a Cristo reconciliando al hombre con Dios.
    Si usted no perdona sufrirá al menos 4 consecuencias directas en su vida:
    1. Si usted no perdona primero a su prójimo, Dios no lo puede perdonar a usted por sus faltas. Es el requisito esencial y primero para poder recibir después el perdón de Dios por nuestras propias faltas.
    2. Cuando usted no perdona, usted frena el obrar de Dios en su interior. Su vida se detiene y todo lo que Dios preparó para su vida entra en pausa.
    3. Si usted retiene el perdón hacia su prójimo, usted frena la justicia y la redención divina. Sigue ligado a la falta que le cometieron en lugar de entregarla en las manos de Dios, y de esa manera impide que Dios intervenga y le haga justicia.
    4. Si usted no perdona, la tierra se vuelve estéril, el cielo se cierra, se vuelve de bronce y las bendiciones de Dios no llegan a su vida.
    Así es el camino del perdón y la redención. Si Dios lo ha perdonado, usted tiene que perdonar. Lo invito a poner en práctica esta misma semana el principio básico del perdón. No deje pasar un día más sin perdonar a aquellos que le han fallado. No importa lo que le hayan hecho, perdonar es tanto una decisión como una obligación del cristiano para poder vivir una vida plena y abundante en Cristo Jesús.

    “Más bien, sean bondadosos y compasivos unos con otros, y perdónense mutuamente, así como Dios los perdonó a ustedes en Cristo.” (Efesios 4:32) NVI

    “Porque si perdonan a otros sus ofensas, también los perdonará a ustedes su Padre celestial.” (Mateo 6:14) NVI

    “Y cuando estén orando, si tienen algo contra alguien, perdónenlo, para que también su Padre que está en el cielo les perdone a ustedes sus pecados.” (Marcos 11:25) NVI

  • EL PERDÓN QUE RESTAURA Y HACE NUEVAS TODAS LAS COSAS (Jeremías 33:1-9)

    EL PERDÓN QUE RESTAURA Y HACE NUEVAS TODAS LAS COSAS (Jeremías 33:1-9)

    EL PERDÓN QUE RESTAURA Y HACE NUEVAS TODAS LAS COSAS (Jeremías 33:1-9)

    A lo largo de toda la Biblia podemos ver el amor y la fidelidad de Dios hacia el hombre. No importa cuantas veces el hombre decida darle la espalda, su amor, su verdad, su misericordia y justicia perduran para siempre. El hombre puede fallar, pero Dios no falla, sus propósitos eternos se cumplirán.
    El gran amor y misericordia de Dios se manifiesta de diferentes maneras. Puede perdonar tanto a un hombre, como a una familia, a una ciudad y a una nación. Así fue con Israel. En los tiempos del profeta Jeremías, la ciudad de Jerusalén se encontraba sitiada por el ejército babilónico, quienes estaban a punto de tomar la ciudad. El profeta Jeremías estaba preso en la cárcel del palacio real, cuando recibió un mensaje de Dios para la nación. El mensaje hablaba acerca del perdón, la restauración, y la restitución de todas las cosas hacia su pueblo amado. Quiero que usted reciba en este día el mensaje que el profeta Jeremías trajo a la nación de Israel, y que aplique estos mismos principios en su vida personal para que el amor y la misericordia de Dios se revelen a su vida, a su familia, a su ciudad y a su nación.
    1. CLAMA A MÍ Y YO TE RESPONDERÉ: Dios le da una orden de “clamar” a Jeremías. La oración de clamor, no es una oración cotidiana. Por el contrario, es una oración determinada, persistente y eficaz, reservada para los momentos de angustia y desesperación. Es una oración apasionada, profunda, donde todo el ser del cristiano se concentra en un solo ruego. Lo que usted necesita Dios lo tiene, no busque la respuesta a su necesidad en la gente que está a su alrededor. El Dios creador de los cielos y la tierra posee recursos ilimitados para suplir todas tus necesidades. Cuando el hijo de Dios clama, Dios responde, y le revela cosas grandes y ocultas que desconocemos.

    “Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces.” (Jeremías 33:3)

    2. DIOS TRAERÁ SANIDAD, PAZ, MEDICINA Y VERDAD: Esto es lo que Dios hace cuando cambia una vida, transforma el cuerpo, el alma y el espíritu. Si Dios cambia tu vida, también cambiará tu casa, y si cambia tu casa, cambia tu barrio. Y si cambia tu barrio, cambiará la ciudad y también cambiará la nación. Cristo es la respuesta a todas tus necesidades. Jesús trae medicina, salud, paz y verdad a nuestras vidas.

    “ He aquí que yo les traeré sanidad y medicina; y los curaré, y les revelaré abundancia de paz y de verdad.” (Jeremías 33:6)

    3. DIOS LIMPIARÁ TODO PECADO, TODA REBELIÓN Y TODA MALDAD: El amor de Dios por nosotros es mayor que la suma de todas nuestras equivocaciones. No importa cuantas veces le hayas fallado, su amor y misericordia no falla. Él siempre estará a tu lado y te sostendrá. La sangre de Jesucristo es suficiente para anular toda obra de maldición y borrar para siempre todos tus pecados.

    “ Los limpiaré de sus pecados contra mí y perdonaré todos sus pecados de rebelión.” (Jeremías 33:8) NTV

    4. PONDRÁ SOBRE TI UN NUEVO NOMBRE: Dios no pone parches sobre sacos rotos. Él hace nuevas todas las cosas. Luego del perdón viene la restauración, y junto con la restauración viene la restitución de todo lo que perdimos por causa nuestras malas decisiones. Dios quiere hacer cosas nuevas en tu vida. Un nuevo nombre significa nuevos comienzos, una nueva identidad en Cristo Jesús conforme a las promesas y bendiciones que Dios tiene preparadas de antemano para nosotros.

    “Y me será a mí por nombre de gozo, de alabanza y de gloria, entre todas las naciones de la tierra, que habrán oído todo el bien que yo les hago; y temerán y temblarán de todo el bien y de toda la paz que yo les haré.” (Jeremías 33:9)

    Dios quiere hacer algo nuevo con la iglesia ahora y lo hará a través de tu vida. Abre tu corazón para que Dios pueda hacer lo que Él tiene planeado desde la eternidad. Dios quiere hacerte una vasija nueva.
  • EL PERDÓN DEL PADRE

    EL PERDÓN DEL PADRE

    EL PERDÓN DEL PADRE
    (2 Samuel 15:1-15)
    Absalón, uno de los hijos del rey David decidió tomar el reino por la fuerza. Tiempo atrás se había determinado a poner en marcha un plan conspirativo para tomar el poder por asalto y quedarse con el reino de su padre. Ante semejante situación, y amenazado por una posible guerra civil en Israel, el rey David decidió abandonar el palacio para evitar así cualquier derramamiento de sangre.

    “ Pronto llegó un mensajero a Jerusalén para decirle a David: «¡Todo Israel se ha unido a Absalón en una conspiración en su contra!».—Entonces debemos huir de inmediato, ¡si no será muy tarde! —David dijo a sus hombres—. ¡Apresúrense! Si salimos de Jerusalén antes de que llegue Absalón, tanto nosotros como la ciudad nos salvaremos del desastre.” (2 Samuel 15:13-14) NTV

    El espíritu de Absalón es aquel que no está dispuesto a esperar los tiempos de Dios. Su ambición y codicia es tal, que pretende tomar las bendiciones por la fuerza, sin respetar el orden divino de las cosas. Éste espíritu se mueve en lo secreto, haciendo alianzas basadas en el engaño y las falsas promesas. Promueve sentimientos de odio, rencor, venganza y resentimiento que se alojan en el corazón por años alimentando raíces de amargura, y a su tiempo dan a luz frutos de maldición y muerte. Es un espíritu que rechaza la autoridad, la protección y cobertura del padre, no atiende consejo ni dirección alguna, y busca posicionarse por encima de todos.
    Pero el corazón de David era diferente. Él era un hombre conforme al corazón de Dios. Amaba a su hijo, aún a pesar de que su hijo estaba planeando matarlo. El corazón de David no guardaba resentimiento alguno. Nunca buscó confrontar, en cambio puso la situación en las manos de Dios.
    El tiempo pasó, el enfrentamiento entre los dos ejércitos devino inevitable, y Absalón murió mientras huía del campo de batalla. La propia naturaleza del bosque se volvió en su contra, y quedó enredado entre las ramas de un árbol, colgando de su larga cabellera. El jefe del ejército de David se acercó a él y puso fin a su vida, contrariando la orden que había recibido de no matarlo.
    El libro segundo de Samuel narra la historia completa, es una historia fascinante, digna de una gran película de Hollywood. Lo importante a destacar es que a lo largo de toda esta historia, siempre podemos ver el corazón de David teniendo una actitud de perdón y reconciliación con su hijo. Aún a pesar de las ofensas y delitos cometidos por su propia sangre. Aún a pesar de haber puesto en marcha un plan para darle muerte y quedarse con el poder del reino, David nunca buscó confrontar. Él puso su carga en las manos de Dios.
    David trataba de imitar las características del corazón de su Padre celestial, a quien él conocía en lo íntimo. En el Salmo 103:8-12 David escribió lo siguiente acerca del corazón de Dios:

    “El Señor es clemente y compasivo, lento para la ira y grande en amor. No sostiene para siempre su querella ni guarda rencor eternamente. No nos trata conforme a nuestros pecados ni nos paga según nuestras maldades. Tan grande es su amor por los que le temen como alto es el cielo sobre la tierra. Tan lejos de nosotros echó nuestras transgresiones como lejos del oriente está el occidente.”

    El corazón del Padre se mueve en el amor, el perdón y en la restitución. Así como podemos ver en la “parábola del hijo pródigo”, nuestro padre Dios no sólo nos perdona, sino que además nos restaura y restituye todo lo que perdimos. El perdón del Padre sana todas las heridas y hace nuevas todas las cosas. Jesús llevó sobre sus hombros todas nuestras cargas, tomó nuestro lugar y pagó por completo nuestra deuda, una vez y para siempre. ¡GLORIA A DIOS! Por medio de Cristo tenemos gozo, vida, amor, perdón y libertad. Dios te levanta y corona tu vida de favores. Así es el corazón de Dios, así obra el perdón del Padre.

    “De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas. Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo, y nos dio el ministerio de la reconciliación; (2 Corintios 5:17-18)

  • EL PERDÓN

    EL PERDÓN

    EL PERDÓN
    Cuando hablamos del perdón, estamos hablando del corazón de Dios. En el corazón de Dios habita el amor, la paz, la justicia, el perdón y la misericordia. De hecho, el perdón es una consecuencia directa del amor de Dios hacia nosotros. En Juan 3:16 leemos lo siguiente:

    “ Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.”

    Dios nos amó tanto, que a fin de restablecer su relación con nosotros, envió a su único hijo, para que por medio de su sacrificio nosotros podamos recibir el perdón de nuestros pecados, y nacer a una nueva vida en Cristo Jesús.
    El perdón se ejerce de 3 maneras:
    • Perdonándose a uno mimo
    • Perdonando a los demás
    • Recibiendo el perdón de Dios
    Cuando perdonamos al prójimo, no sólo liberamos a aquel que nos ha ofendido sino que también nosotros recibimos liberación de aquello que nos ataba a la ofensa. Nos despojamos del peso que nos retenía para poder caminar hacia adelante.

    “ Por el contrario, sean amables unos con otros, sean de buen corazón, y perdónense unos a otros, tal como Dios los ha perdonado a ustedes por medio de Cristo.” (Efesios 4:32) NTV

    Perdonar es un acto de decisión voluntaria no basado en emociones, sino en la obediencia a la Palabra de Dios y en la fe. Cuando los discípulos le pidieron a Jesús que les enseñara a orar, Él les enseñó la oración del “Padre nuestro”, y en el versículo 14 explica lo siguiente:

    “Si perdonas a los que pecan contra ti, tu Padre celestial te perdonará a ti; pero si te niegas a perdonar a los demás, tu Padre no perdonará tus pecados.” (Mateo 6:14) NTV

    De esta manera, vemos que el perdón tiene 3 consecuencias directas. En primer lugar, al perdonar a los demás, restablezco mi vínculo con el prójimo. En segundo lugar, al perdonar a quienes hacen lo malo contra mí, me habilito para poder recibir el perdón de Dios por mis propios pecados. Y por último, al recibir el perdón de Dios por mis pecados restablezco el vínculo con mi Padre celestial.
    El perdón trae:
    1. Redención
    2. Liberación
    3. Cancelación de todas las deudas.
    4. Sanidad divina en el cuerpo, alma y el espíritu.
    5. Restauración. Un nuevo hombre, una nueva mujer.

    “ Yo soy el que por amor a mí mismo borra tus transgresiones y no se acuerda más de tus pecados.” (Isaías 43:25) NVI

    Por otro lado, si no perdonamos a los demás la Biblia dice que Dios no nos puede perdonar a nosotros. Estas son algunas de las consecuencias de no perdonar:
    • Esclavitud: Atadura entre usted y la persona a quien no perdona.
    • Causas abiertas: Sus propios pecados no serán perdonados hasta que usted no decida perdonar a los demás. Por lo tanto, el peso y las consecuencias de su pecado caerá sobre usted.
    • Ausencia de paz. Ataques y tormentos en la mente y el cuerpo.
    • Enfermedades físicas. El rey David dijo: “Mientras me negué a confesar mi pecado, mi cuerpo se consumió, y gemía todo el día .” (Salmos 32:3) NTV
    • Quien no perdona entra en un pozo de amargura. Se visión de la vida se vuelve negativa, y todo lo que toca lo destruye. Esto anula por completo a la persona, lo paraliza y bloquea toda expectativa de bendición.
    La Biblia nos cuenta en el libro de (Lucas 7:36-50) la historia de una mujer pecadora que cuando se enteró que Jesús estaba cenando en la casa de Simón el fariseo, fue a verlo, lavó sus pies con lagrimas, los secó con sus cabellos y los ungió con perfume. Jesús perdonó los muchos pecados de la mujer y aprovechó la situación para enseñar a todos acerca del amor y del perdón:

    “ Por lo cual te digo que sus muchos pecados le son perdonados, porque amó mucho; mas aquel a quien se le perdona poco, poco ama.” (Lucas 7:47)

    Hay una relación intrínseca entre el amor y el perdón, no se puede concebir el uno sin el otro. La mujer arrepentida alcanzó el perdón de Dios, y sus muchos pecados fueron perdonados.
    Querido hermano, amada iglesia en este mes de Julio quiero que usted y su familia puedan experimentar y ejercitar el perdón de Dios y su amor. Recuerde, en primer lugar ejercite el perdón hacia su prójimo, para poder recibir luego el perdón de Dios por sus propios actos. Libérese de toda carga que lo está reteniendo, todo peso que está frenando su avance en la vida y aplique el perdón, corra hacia su nuevo destino. Estamos en la Tierra para hacer Su buena voluntad, restableciendo por medio del amor de Dios, el sacrificio de Cristo y el perdón de los pecados, el vínculo infinito que une a toda la creación con su Creador.

    “Él es el sacrificio por el perdón de nuestros pecados, y no sólo por los nuestros sino por los de todo el mundo.” (1 Juan 2:2)

    “Yo, yo soy el que borro tus transgresiones por amor a mí mismo, y no recordaré tus pecados.” (Isaías 43:25)

    “Vengan ahora. Vamos a resolver este asunto —dice el Señor—. Aunque sus pecados sean como la escarlata, yo los haré tan blancos como la nieve. Aunque sean rojos como el carmesí, yo los haré tan blancos como la lana.” (Isaías 1:18)

    “Como está de lejos el oriente del occidente, así alejó de nosotros nuestras transgresiones.” (Salmos 103:12)

    “ Cuando estén orando, primero perdonen a todo aquel contra quien guarden rencor, para que su Padre que está en el cielo también les perdone a ustedes sus pecados.” (Marcos 11:25)

  • CONOCIENDO AL ENEMIGO

    CONOCIENDO AL ENEMIGO

    CONOCIENDO AL ENEMIGO

    (Josué 9:1-21)
    El conocimiento divino pertenece a los hijos de Dios. En el libro de Deuteronomio 29:29, la Biblia dice que:

    “ Las cosas secretas pertenecen al Señor nuestro Dios, mas las cosas reveladas nos pertenecen a nosotros y a nuestros hijos para siempre…”

    La Biblia también nos cuenta la importancia de renovar la mente, para aprender a pensar como hijos de Dios. Nuestros pensamientos y estructuras mentales imponen limitaciones al Espíritu de Dios, ya que fuimos educados para pensar como este mundo piensa, conforme a los razonamientos y filosofías dominantes de la actualidad. Pero Dios no se limita a filosofías ni a estructuras de pensamiento. Para Dios no hay límites, y en Él todo lo podemos.

    “ En cambio, dejen que el Espíritu les renueve los pensamientos y las actitudes. Pónganse la nueva naturaleza, creada para ser a la semejanza de Dios, quien es verdaderamente justo y santo.” (Efesios 4:23-24) NTV

    El libro de Josué cuenta la historia que vivió el pueblo de Israel en la conquista de la tierra prometida. Tanto Josué como los líderes del pueblo conocían los mandatos que Dios les había dado, y no tomaban ninguna decisión importante sin antes consultar a Dios para tener su bendición y dirección. En una ocasión, luego de haber obtenido dos grandes conquistas al derrotar a los reyes de Hesbón y Basán, Josué y los lideres de la nación decidieron dejarse llevar por sus propios instintos y razonamientos en lugar de consultar a Dios. Demás está decir que el resultado final de esa decisión fue calamitoso para la nación.
    Por eso quiero que usted reciba luz a través de este mensaje, y conozca las tácticas que utiliza el enemigo para pervertir los propósitos de Dios y destruir nuestras vidas. Es normal que luego de obtener una serie de victorias bajemos la guardia. Nos sentimos cómodos y confiados en nuestra experiencia, y tenemos el recuerdo fresco de la conquista reciente. Ya no buscamos tanto a Dios en oración como lo hacíamos cuando estábamos en el calor de la batalla, dejamos de confiar en su guía y dirección, y nos dejamos llevar por nuestra intuición.
    El ENGAÑO y la ASTUCIA, son dos de las armas más exitosas que históricamente ha utilizado el enemigo para destruir los propósitos de Dios. Aún en el Jardín del Edén, cuando la serpiente engañó a la mujer para que comiera del fruto prohibido, la mentira y la astucia fueron las armas que eligió Satanás para traer muerte a la creación.
    En (Josué 9:1-21) podemos ver a la perfección cómo el enemigo utiliza esta herramienta contra el pueblo de Dios. Los gabaonitas se disfrazaron de mendigos para dar lástima, mintieron abiertamente con sus palabras, y montaron una obra de teatro para engañar a todo el pueblo de Israel. Siendo persuadidos por la mentira que oyeron y por la puesta en escena del engaño, Josué y los príncipes de Israel terminaron pactando la paz con los gabaonitas, sin haber consultado a Jehová. Esta alianza con el enemigo permitió que ingrese el virus de la idolatría en la nación, y en las generaciones posteriores, Israel dejó de lado la adoración a Jehová, y volvió a inclinarse ante falsos dioses, corrompiendo la esencia de la nación, y sellando así el fatídico destino de destrucción, destierro y cautiverio.

    “El ladrón viene solamente para robar, matar y destruir; pero yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia.” (Juan 10:10) DHH

    Algunas de las herramientas que el enemigo utiliza contra los hijos de Dios son:
    • la mentira
    • el engaño
    • las estafas
    • el fraude
    • la defraudación
    • vendas mágicas sobre la mente que enceguecen el entendimiento
    • brujería
    • hechicería
    • encantamiento
    • todo tipo de prácticas ocultistas diseñadas para engañar y destruir al hombre.
    No importa de donde venga el ataque. Lo importante es que tu enemigo ya ha sido vencido. Él no puede tener victoria contra un hijo de Dios. Buscará la forma de vencerte mediante alianzas, astucias y engaños, pero no puede tocar un solo cabello de tu cabeza porque eres propiedad de Dios. Sin embargo, no debemos ignorar sus maquinaciones porque el diablo anda como león rugiente buscando a quien devorar.
    La nación de Israel pagó un precio demasiado alto al caer bajo el engaño de los gabaonitas. Por eso, es importante que conozcamos las tácticas que el enemigo utiliza, a fin de no caer en su trampa. Dios tiene que ser el centro de nuestra vida.

    Jesús contestó: —“Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente” Este es el primer mandamiento y el más importante. (Mateo 22:37-38)

    Si Dios es el Señor de nuestra vida, primero debemos consultarlo a Él. No caigamos en el error de confiar en nuestra propia sabiduría. Sólo Él conoce el final de nuestros días, y la consecuencia de nuestras acciones en las generaciones por venir. Recuerde que el enemigo es un experto en el arte de la astucia y el engaño. No se puede negociar con el diablo. No hay convivencia entre la luz y las tinieblas.
    El ejército del enemigo opera a través de: principados, potestades, gobernadores, huestes de maldad, demonios e hijos de las tinieblas (aquellos obradores de maldad).

    “Porque nuestra lucha no es contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los poderes de este mundo de tinieblas, contra las huestes espirituales de maldad en las regiones celestiales.” (Efesios 6:12)

    Querido hermano, querido amigo, Jesucristo venció a todo principado y potestad. Y ese poder fue dado a la Iglesia para que ella continúe haciendo la obra de Cristo en la Tierra. Usted y yo somos la iglesia de Cristo, ¡Él vive en nosotros! Tenemos poder y autoridad para deshacer toda obra del infierno y traer vida en abundancia.
  • EL CONOCIMIENTO DEL PADRE

    EL CONOCIMIENTO DEL PADRE

    EL CONOCIMIENTO DEL PADRE

    (San Juan 8:31-59)
    Desde sus comienzos la nación Argentina tuvo problemas de identidad. En sus raíces más profundas aún antes de que comience a gestarse como país, los habitantes de este territorio padecían serios problemas de filiación. Es que el argentino nace como consecuencia de la unión pasional circunstancial entre el conquistador español y las indígenas locales, y como tal no era reconocido por su progenitor masculino. Los célebres “gauchos” argentinos reciben este nombre como derivado de la palabra “guacho”, que significa: sin padres, huérfano, hijo ilegítimo. Esta es parte de nuestra historia como nación, nuestro origen. Sin embargo Dios tiene algo muy diferente para decir de nosotros.

    “Pero a quienes lo recibieron y creyeron en él, les concedió el privilegio de llegar a ser hijos de Dios. Y son hijos de Dios, no por la naturaleza ni los deseos humanos, sino porque Dios los ha engendrado. ” (Juan 1:12-13) DHH

    Los hijos de Dios tenemos un padre que nos reconoce, no somos guachos ni bastardos, somos “hijos de Dios” y Él se hace cargo de nosotros. Cuando recibimos a Jesús en nuestro corazón, tenemos un nuevo nacimiento, el cual ha sido engendrado por Dios mismo para que participemos junto con Él de su naturaleza divina.

    “Aunque mi padre y mi madre me abandonen, tú, Señor, te harás cargo de mí.” (Salmos 27:10) DHH

    Es importante que en algún momento de la vida usted haga esta oración: En primer lugar, renuncie a todo espíritu de orfandad que haya depredado su vida y su crecimiento. En segundo lugar, ore aceptando su nueva identidad en Cristo Jesús, reconociendo su posición como “hijo de Dios” y recibiendo la cobertura celestial de Dios sobre su vida. Dios no sólo lo reconoce como hijo suyo, sino que también le da una nueva identidad, lo cubre con su protección, suple sus necesidades, lo bendice y lo llena con su amor y misericordia inagotables. Él es Dios de paz, de justicia, de verdad y de luz. En Él no hay mentira.

    “ Jesús le dijo a la gente que creyó en él:—Ustedes son verdaderamente mis discípulos si se mantienen fieles a mis enseñanzas; y conocerán la verdad, y la verdad los hará libres.” (San Juan 8:31-32) NTV

    Si tienes un padre y por distintas circunstancias de la vida se encuentran distanciados, te animo a que en este día lo llames, lo perdones, lo bendigas y restaures la relación. De esta manera, estarás liberando el camino para recibir la promesa de bendición que restaurará tu casa, y toda tu descendencia será llamada bendita de Jehová.

    “ Honra a tu padre y a tu madre, que es el primer mandamiento con promesa; para que te vaya bien, y tengas una larga vida sobre la tierra.” (Efesios 6:2-3) RVC

  • EL CONOCIMIENTO DIVINO

    EL CONOCIMIENTO DIVINO

    EL CONOCIMIENTO DIVINO

    “Mi pueblo fue destruido, porque le faltó conocimiento.” (Oseas 4:6)

    No se puede servir a Dios a ciegas, o lo que es lo mismo, conforme a nuestro buen deseo y voluntad. El cristiano que desee servir a Dios debe ser guiado por el Espíritu Santo.

    “Las cosas secretas pertenecen a Jehová nuestro Dios; mas las reveladas son para nosotros y para nuestros hijos para siempre…” (Deuteronomio 29:29)

    La iglesia nació en el corazón de Dios como un diseño, un instrumento para transformar la vida de personas, ciudades y naciones. Ella es guiada por el Espíritu Santo, para llevar a cabo en la Tierra los designios del cielo.
    HAY 7 CLAVES QUE QUIERO DESTACAR SOBRE EL CONOCIMIENTO DIVINO Y LA DIRECCIÓN DEL ESPÍRITU SANTO A LOS SIERVOS DE DIOS Y A LA IGLESIA: (Hechos 16:6-31)
    1. EL LLAMADO DIVINO: El servicio a Dios comienza con un “llamado”, una experiencia personal con Dios. El Apóstol Pablo conocía la ley como ningún otro, había estudiado desde pequeño bajo la tutela de Gamaliel un respetado fariseo doctor de la ley. Pero el verdadero servicio de Pablo comenzó cuando tuvo una experiencia personal con Dios. Hasta ese momento, él conocía de Dios, y creía en Dios, lo había estudiado, honrado y venerado. Pero a partir de su encuentro personal con Cristo resucitado camino a Damasco, Pablo nunca más volvió a ser igual. El poder del Espíritu Santo llenó su vida, y de ahí en más sus decisiones eran guiadas por el cielo.
    2. GUÍA DIVINA: No se trata de hacer lo que uno desee, sino lo que Dios manda. Si usted quiere servir a Dios, debe ser guiado por Dios. Su oído espiritual y su predisposición a obedecer deben estar en sintonía con la voluntad de Dios. La iglesia siempre es guiada por el Espíritu Santo.

    “Y atravesando Frigia y la provincia de Galacia, les fue prohibido por el Espíritu Santo hablar la palabra en Asia; y cuando llegaron a Misia, intentaron ir a Bitinia, pero el Espíritu no se lo permitió.” (Hechos 16:6-7)

    3. VISIÓN DIVINA – “El varón Macedonio”: La visión redirige sus pasos. Tiene la capacidad de marcar con claridad el Norte, ajusta el “GPS” de su vida sometiendo sus buenas intenciones a la perfecta voluntad de Dios.

    “Y se le mostró a Pablo una visión de noche: un varón macedonio estaba en pie, rogándole y diciendo: Pasa a Macedonia y ayúdanos.” (Hechos 16:9)

    4. EL TOQUE DIVINO: El Espíritu Santo abrió el corazón de Lidia para que reciba luz y entendimiento del mensaje de Dios. Pablo compartía el mensaje, pero era el Espíritu Santo el que convencía y transformaba los corazones. Cuando caminas en obediencia a la voluntad de Dios, el cielo respalda tus obras.

    “ Entonces una mujer llamada Lidia, vendedora de púrpura, de la ciudad de Tiatira, que adoraba a Dios, estaba oyendo; y el Señor abrió el corazón de ella para que estuviese atenta a lo que Pablo decía.” (Hechos 16:14)

    5. CONOCIMIENTO OCULTO – La joven con espíritu de adivinación: La iglesia tiene poder para reprender y deshacer las obras del infierno. Allí donde hay autoridad del cielo respaldando las obras de los siervos de Dios en la Tierra, el falso conocimiento oculto no tiene oportunidad. La Iglesia tiene poder para vencer al mal. No le tenga piedad ni misericordia a los demonios, párese, tome autoridad en el nombre de Jesús y échelos fuera.

    “ Esto mismo sucedió día tras día hasta que Pablo se exasperó de tal manera que se dio la vuelta y le dijo al demonio que estaba dentro de la joven: «Te ordeno, en el nombre de Jesucristo, que salgas de ella». Y al instante el demonio la dejó.” (Hechos 16:18) NTV

    6. CONFRONTACIÓN DIABÓLICA: Todo aquel que sirve a Dios enfrentará tarde o temprano una confrontación con el reino de las tinieblas. Pablo y Silas fueron azotados y llevados al calabozo por echar fuera un espíritu de adivinación de una joven. Si haces la voluntad de Dios, tendrás lucha, pero no habrá derrota. Pablo y Silas tenían victoria en su corazón, ellos estaban haciendo la voluntad de Dios, y adoraban a Dios en medio de las tinieblas del calabozo.

    “ Alrededor de la medianoche, Pablo y Silas estaban orando y cantando himnos a Dios, y los demás prisioneros escuchaban. De repente, hubo un gran terremoto y la cárcel se sacudió hasta sus cimientos. Al instante, todas las puertas se abrieron de golpe, ¡y a todos los prisioneros se les cayeron las cadenas!” (Hechos 16:25-26)

    Todo lo que el diablo haga para hundirte, Dios lo sacude con un terremoto trayendo libertad. En medio de la alabanza y adoración, el cielo intervino sacudiendo la tierra donde estaban Pablo y Silas para traer libertad. ¡Allí donde está el espíritu de Dios hay LIBERTAD! El carcelero al ver que todas las puertas habían quedado abiertas, pensó que los prisioneros se habían escapado y se quiso suicidar, pero Pablo lo detuvo. El terremoto de Dios no era para muerte, era para vida. No importa la prisión oscura en la que el enemigo te quiera colocar, el poder de Dios llega allí para sacudir los cimientos, abrir las puertas y traer vida, salvación y libertad.
    7. LUZ PARA SALVACIÓN: El carcelero pidió luz para acercarse al apóstol Pablo, y le preguntó qué debía hacer para ser salvo. Como consecuencia del terremoto todos los presos habían sido liberados, pero ninguno salió de su celda. Creo yo que algo tremendo y poderoso deben haber experimentado los presos durante el terremoto para que ninguno se escapara.

    “ pero Pablo le gritó: «¡Detente! ¡No te mates! ¡Estamos todos aquí!». El carcelero pidió una luz y corrió al calabozo y cayó temblando ante Pablo y Silas. Después los sacó y les preguntó: Señores, ¿qué debo hacer para ser salvo?” (Hechos 16:28-30)

    El mensaje es el mismo hoy en día, cree en el Señor Jesús y serás salvo tu y toda tu casa. Ese es el conocimiento divino que el mundo está necesitando. Ese es el conocimiento que buscó el carcelero en medio de la oscuridad de la cárcel. Así como el carcelero pidió luz, hoy en día Argentina también pide luz en medio de las sacudidas. Dios tiene la respuesta que este país está necesitando. “Cree en Jesús y serás salvo tu y toda tu casa”. Hay luz, perdón, esperanza y vida eterna para aquellos que están en tinieblas. Las puertas de las cárceles que aprisionan las almas se abrirán y las cadenas se romperán, la gloria de Dios brillará en todos los corazones. ¡Levántate y resplandece iglesia!
  • 5 NIVELES DE CONOCIMIENTO

    5 NIVELES DE CONOCIMIENTO

    5 NIVELES DE CONOCIMIENTO
    (Efesios 1:15-23)
    Cuando Dios hizo al hombre y la mujer en el huerto del Edén, los hizo con plena capacidad para dirigir y administrar la creación. También les dio capacidad para gobernar, fructificar y multiplicarse. Esto quiere decir que todos nacemos con cierto nivel de sabiduría, pero la plenitud del conocimiento necesario para cumplir nuestro propósito en el Tierra lo adquirimos solamente por medio del Espíritu Santo.
    El rey Salomón se encontró con la dificultad de tener que gobernar a una nación muy grande siendo un hombre joven, pidió sabiduría a Dios para dirigir el país, y Él se la dio. Nunca antes hubo ni habrá otro hombre tan sabio sobre la Tierra como el rey Salomón.

    Esto es lo que Dios dice a toda la humanidad:“El temor del Señor es la verdadera sabiduría; apartarse del mal es el verdadero entendimiento.” (Job 28:28) NTV

    Sabiduría es el conocimiento de Dios. Él es luz, y conocerlo a Él, su verdad, su Palabra y sus caminos, nos brinda la seguridad necesaria para caminar con certeza en medio de la incertidumbre. El conocimiento de Dios te levanta, te llena de poder y te lleva a lugares que nunca hubieras imaginado.
    En la ciudad de Éfeso, el apóstol Pablo tuvo que enfrentarse al espíritu de idolatría que reinaba en la ciudad. Es un espíritu que intenta colocarse en el lugar de Dios, negando el conocimiento de lo verdadero, y encegueciendo el entendimiento de las naciones.

    “ y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.” (Juan 8:32) RVR

    Jesús es el camino, la verdad y la vida. Sólo en Él y a través de Él somos verdaderamente libres. Es nuestra responsabilidad compartir esta verdad con el mundo para que todos puedan creer. Éste es el primer nivel de conocimiento, cuando las vendas que nos enceguecían caen y podemos ver la verdad de Cristo. Cuanto más nos acercamos a Él, más nos llenamos de su luz, las tinieblas desaparecen, y Dios nos revela el cómo, el dónde y el cuándo. Ésto es sabiduría.
    El segundo nivel de conocimiento es la REVELACIÓN: No se trata de conocer a Dios de oídas, sino de experimentar el caminar diario con Él. Tener una experiencia personal con Dios. Revelación en este sentido significa, darse a conocer. Dios tiene algo nuevo y fresco sólo para usted. No vivirá de experiencias ajenas, ni de unción prestada. Él quiere revelarse hoy a su vida.

    “alumbrando los ojos de vuestro entendimiento, para que sepáis cuál es la esperanza a que Él os ha llamado, y cuáles las riquezas de la gloria de su herencia en los santos.” (Efesios 1:18) RVR

    El tercer nivel de conocimiento es la GLORIA de Dios. Ésta es la herencia de los santos. Es la gloria que estaba depositada en Jesús aquí en la tierra. Cada vez que Jesús se movía, algo sucedía, el cielo caminaba junto con Él. Las vidas eran transformadas, los enfermos eran sanados y liberados, nada era igual. Ésta es nuestra herencia.

    “ La gloria postrera de esta casa será mayor que la primera, ha dicho Jehová de los ejércitos; y daré paz en este lugar, dice Jehová de los ejércitos.” (Hageo 2:9) RVR

    El cuarto nivel de conocimiento de Dios es la grandeza de su PODER: Dios ha equipado a la iglesia con su poder para deshacer todas las obras del infierno. No hay obra de las tinieblas, ni maldición que no pueda ser deshecha por el poder de Dios. Ése mismo poder es el que Dios ha dado a sus hijos, y a la iglesia. La lucha no es contra carne ni sangre, sino contra principados, potestades y poderes de las tinieblas. La victoria ya está garantizada en Cristo Jesús.

    “y cuál la supereminente grandeza de su poder para con nosotros los que creemos, según la operación del poder de su fuerza, la cual operó en Cristo, resucitándole de los muertos y sentándole a su diestra en los lugares celestiales” (Efesios 1:19-20) RVR

    El quinto nivel de conocimiento es la AUTORIDAD que fue dada a la IGLESIA: Tenemos una autoridad individual que podemos ejercer como hijos de Dios, y también tenemos una autoridad colectiva que podemos ejercer como cuerpo de Cristo cuando estamos unidos bajo un mismo propósito. Éste nivel de autoridad es el que fue dado a la iglesia de Cristo.

    “ y sometió todas las cosas bajo sus pies, y lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia, la cual es su cuerpo, la plenitud de Aquel que todo lo llena en todo.” (Efesios 1:22-23) RVR

    La iglesia tiene la llave para abrir y cerrar los cielos. En tiempos de malestar social e incertidumbre, la iglesia de Dios tiene luz, conocimiento y dirección. Los hijos de Dios nos levantamos en poder y autoridad para conquistar.
    El secreto del conocimiento divino está en la intimidad de la presencia de Dios. Querido hermano, amada iglesia invierta tiempo a solas con Dios. Hasta que Dios no vea un corazón dispuesto a ser transformado por Él, usted no podrá disfrutar de la plenitud de todas sus promesas. Es mi oración querida iglesia que usted pueda comprender y experimentar la grandeza del poder de Dios que obra en nosotros. Somos vasijas de barro que transportan el tesoro mas valioso del universo. La presencia y el poder de Dios mora en nuestros corazones. Ore sin cesar para recibir en este tiempo aquello que ya le pertenece. No hay nada que lo pueda detener. ¡Levántese y conquiste!

    “Estas señales seguirán a los que creen: En mi nombre echarán fuera demonios, hablarán nuevas lenguas, tomarán serpientes en las manos, y si llegan a beber cosa venenosa no les dañará. Sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán”. (Marcos 16:17-18) RVA

  • EL DIOS DE LA ABUNDANCIA – La pesca milagrosa

    EL DIOS DE LA ABUNDANCIA – La pesca milagrosa

    EL DIOS DE LA ABUNDANCIA – La pesca milagrosa

    Nuestro Dios es Dios de abundancia, en Él no hay escasez ni miseria. Dios es el creador de todas las cosas, por lo tanto es dueño de todo lo que existe, tanto en el mundo visible como en lo invisible. No acepte ningún pensamiento acerca de Dios que se identifique con la insuficiencia.

    “Y ahora, que toda la gloria sea para Dios, quien puede lograr mucho más de lo que pudiéramos pedir o incluso imaginar mediante su gran poder, que actúa en nosotros.” (Efesios 3:20) NTV

    A veces nuestra mente nos juega una mala pasada. Limitamos a Dios conforme a nuestra capacidad intelectual, a nuestras experiencias del pasado. Reducimos a Dios al tamaño de nuestras capacidades humanas. Pero Dios está mas allá de la lógica y la razón. Él está por encima de tus malas experiencias del pasado. A Dios no se lo puede confinar en un conjunto de reglas humanas. Él es el creador de todo lo existente, tanto lo visible como lo invisible. Lo que no es, y lo que no era, por medio de su palabra comienza a existir.
    El libro de Lucas capitulo 5 nos cuenta la historia de la pesca milagrosa. Los discípulos habían estado toda la noche tratando de pescar, pero no consiguieron nada. Había sido una madrugada frustrante en la que a pesar de todos los esfuerzos realizados no pescaron nada. Jesús sabía esto, y quiso que sus discípulos experimenten en primera persona el milagro sobrenatural de la abundancia sin límites.

    “ Cuando terminó de hablar, le dijo a Simón:—Ahora ve a las aguas más profundas y echa tus redes para pescar. —Maestro —respondió Simón—, hemos trabajado mucho durante toda la noche y no hemos pescado nada; pero si tú lo dices, echaré las redes nuevamente.” (Lucas 5:4-5) NTV

    Cuando usted se acerque a Dios en oración reconozca primero con quien está hablando, y pídale que abra las ventanas de los cielos para que lo bendiga hasta que sobre y abunde. Su oración debe ser grande conforme al Dios que usted tiene. No cometa el error de orar conforme a su situación circunstancial, humana y limitada. Ore conforme al Dios que usted tiene, Jehová Jireh “mi proveedor”.

    “Y esta vez las redes se llenaron de tantos peces ¡que comenzaron a romperse! Un grito de auxilio atrajo a los compañeros de la otra barca, y pronto las dos barcas estaban llenas de peces y a punto de hundirse.” (Lucas 5:6) NTV

    ¿Está usted esperando un milagro? Para recibir la abundancia que Dios tiene preparada para su vida, primeramente tiene que asegurarse que sus redes estén listas para recibir la bendición. Examine cuidadosamente sus redes (su alma) y prepárese para recibir el milagro. Quite toda basura que esté contaminando su vida y repare lo que está dañado. No permita que nada ni nadie le robe la bendición sobrenatural que Dios tiene preparada para usted.
    El milagro de Dios no está en la orilla, está mar adentro. Sumérjase en las profundidades de Dios. Bogue mar adentro, su milagro lo está esperando. En el mismo lugar donde usted no pudo recoger fruto, ahora por medio de la palabra creativa de Dios usted podrá experimentar la abundancia. Aún cuando nosotros no entendamos cómo funcionan exactamente las cosas de Dios, nuestra responsabilidad como hijos es creer y obedecer en fe a su Palabra. Reprenda todo pensamiento negativo de su mente.

    “Viendo esto Simón Pedro, cayó de rodillas ante Jesús, diciendo: Apártate de mí, Señor, porque soy hombre pecador.” (Lucas 5:8) RVR

    Lo sobrenatural de Dios nos hace entender cuán pequeños somos. Pedro había experimentado en carne propia el poder y la autoridad de Dios para crear todo de la nada. Los peces estaban esperando la orden de Jesús para meterse dentro de la red de Pedro. Así mismo ocurrirá con su vida. Si te animas a obedecer la voz de Dios, y confías en su Palabra, experimentarás al igual que Pedro el milagro de la abundancia.

    “Sus compañeros, Santiago y Juan, hijos de Zebedeo, también estaban asombrados. Jesús respondió a Simón:—¡No tengas miedo! ¡De ahora en adelante, pescarás personas! Y, en cuanto llegaron a tierra firme, dejaron todo y siguieron a Jesús.” (Lucas 5:10-11) NTV

    Pedro y sus amigos estaban consternados. Habían experimentado en carne propia el poder y la autoridad Dios. Después de ese milagro, ya nada sería igual. No tenía sentido continuar con las viejas costumbres y rutinas de un simple pescador. Ahora Pedro y sus amigos comenzarían a vivir una nueva vida en Cristo. Pedro y sus amigos se convertirían en pescadores de almas.
    Querido hermano, amada iglesia, Dios quiere bendecirnos mucho más abundantemente de lo que creemos o imaginamos. Prepare sus redes, límpielas, y bogue mar adentro. No importa cuantas veces lo haya intentado sin conseguir el resultado esperado. Cuando Dios da la orden, lo que no es comienza a ser.

    “Amado, mi oración es que seas prosperado en todas las cosas y que tengas salud, así como prospera tu alma.” (3 Juan 1:2) RVA 2015

  • CONQUISTANDO LAS RIQUEZAS

    CONQUISTANDO LAS RIQUEZAS

    CONQUISTANDO LAS RIQUEZAS – Reclama tu monte (Josué 14:6-14)

    En el viaje hacia la “tierra prometida”, durante los 40 años que duró el peregrinaje de Israel en el desierto, el pueblo disfrutó de la continua provisión divina de Dios. Todos los días Dios enviaba maná del cielo (una especie de pan que contenía todos los nutrientes necesarios para vivir saludablemente). Cuando tenían sed, Dios hacía brotar agua de las rocas, y sus vestidos y calzados milagrosamente resistían la erosión del desierto.
    Entre el millón y medio de israelitas que salieron de Egipto liderados por Moisés estaban Josué y Caleb, quienes formaron parte de un equipo táctico de avanzada militar que realizaba tareas de espionaje y reconocimiento en la avanzada israelita hacia la tierra prometida. Ellos fueron los únicos dos espías de todo el grupo que regresaron con un reporte positivo luego de recorrer la tierra de Canaán, no porque negaran la realidad objetiva que tenían delante de sus ojos, sino porque su confianza estaba puesta en Dios. Ellos habían visto lo mismo que los demás espías, habían visto las ciudades amuralladas, los gigantes descendientes de Anac que habitaban en Hebrón, pero sabían que su Dios era más grande que todas las circunstancias. El mismo Dios que fue capaz de proveer a diario para todas sus necesidades en medio del desierto, también era capaz de proveer todo lo necesario para lograr una gran victoria. La fe de Josué y Caleb, estaba puesta en la fidelidad inmutable de Dios y sus promesas.
    45 años después de aquel momento del reporte de los espías, Caleb con 85 años de edad se presenta ante Josué para reclamar la tierra que Moisés le prometió por herencia. Estas fueron sus palabras:

    “ Estoy tan fuerte hoy como cuando Moisés me envió a esa travesía y aún puedo andar y pelear tan bien como lo hacía entonces. Así que dame la zona montañosa que el Señor me prometió. Tú recordarás que, mientras explorábamos, encontramos allí a los descendientes de Anac, que vivían en grandes ciudades amuralladas. Pero si el Señor está conmigo, yo los expulsaré de la tierra, tal como el Señor dijo ” (Josué 14:11-12) NTV

    Caleb creyó en su corazón a la promesa de Dios, y brindó un informe conforme a su fe y convicción. No fue parte de aquellos que se dejaron vencer por el temor y las circunstancias. Caleb tenía un espíritu mayor.

    El que tiene fe arrebata las bendiciones. Aquellos que se dejan intimidar por las circunstancias se queda afuera de la tierra prometida.

    Hoy en día muchos argentinos entran en pánico al ver las noticias. El corazón de muchos desfallece por causa de informes negativos, tal como sucedió al pueblo de Israel con el informe negativo que dieron los demás espías. Cuando la gente se deja llevar por las circunstancias, los hijos de Dios tienen paz, seguridad y confianza. Cuando los demás ven crisis y turbulencia, los hijos de Dios ven oportunidades. Los cristianos nos paramos sobre las promesas divinas. Dios no es hombre para arrepentirse, Él es fiel, y su fidelidad es para siempre.
    Caleb era entendido en la voluntad de Dios y sabía que ese era tiempo de oportunidades. Querida Argentina, amada iglesia, este es tiempo de oportunidades para aquellos que tenemos el Espíritu de Dios. Cuando todos los demás entran en pánico y se dejan llevar por los informes negativos, los hijos de Dios avanzamos con certeza y seguridad, porque no esperamos nada del hombre, nuestro sustento viene del Señor, quien hizo los cielos y la tierra.

    “Mi socorro viene de Jehová, Que hizo los cielos y la tierra. No dará tu pie al resbaladero, Ni se dormirá el que te guarda. He aquí, no se adormecerá ni dormirá. El que guarda a Israel. Jehová es tu guardador; Jehová es tu sombra a tu mano derecha. El sol no te fatigará de día, Ni la luna de noche. Jehová te guardará de todo mal; Él guardará tu alma. Jehová guardará tu salida y tu entrada. Desde ahora y para siempre.” (Salmo 121:2-8) RVR

    Caleb tomó la tierra. Pisó al enemigo que estaba ocupando su territorio, conquistó su herencia y recibió las promesas. Las promesas de Dios se conquistan y se toman primeramente por la fe, luego esa fe nos permite avanzar y seguir adelante en medio de las turbulencias hasta obtener la victoria completa. Hoy quiero preguntarle ¿cuál es su monte?. ¿Hay promesas que Dios le ha dado que está esperando conquistar? ¡Este es el mes de hacer efectivas esas promesas! El enemigo que estaba afrontando su vida, cae en este mes y nada le podrá hacer frente.

    “ Tengan la seguridad de que les he dado autoridad de aplastar escorpiones y serpientes, y autoridad sobre todo el poder del enemigo. Nada les hará daño.” (Lucas 10:19) PDT

    En todos los hijos de Dios hay una edad espiritual para las conquistas. Muchos de ustedes ya han atravesado el desierto, su carácter ha sido moldeado a lo largo de todo ese proceso. Ya están listos para tomar posesión de la tierra prometida.

    Caleb dijo: “ …cual era mi fuerza entonces, tal es ahora mi fuerza para la guerra, y para salir y para entrar. ” Significa, nunca perdí la fe. Mi provisión viene del cielo, Dios es mi proveedor y el nunca me fallará. Así como Caleb, tenía una fe inmutable que lo fortalecía a pesar del paso de los años, de la misma manera querido hermano quiero que usted se fortalezca en Dios y sus promesas. No importa el tiempo que haya pasado, nunca pierda las fuerzas para la conquista. ¡Es tiempo del cumplimiento! Aquellos que tienen un espíritu diferente, conquistan las promesas. Nuestra fe está puesta en Dios, no en el hombre. Tome ahora la tierra prometida. ¡Éste es el tiempo!

    “ Una vez fui joven, ahora soy anciano, sin embargo, nunca he visto abandonado al justo ni a sus hijos mendigando pan.” (Salmo 37:25) NTV

    “ Mi Dios, a su vez, rico y poderoso como es, proveerá a todas las necesidades que ustedes tengan, por medio de Jesucristo.” (Filipenses 4:19) BLPH