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FORTALECIDOS EN MEDIO DE LA TRAGEDIA
(1 Samuel 30:1-20)

Dios tiene un plan para tu vida. Él utiliza las diferentes circunstancias que atraviesas desde pequeño para formarte. Todas las adversidades que se presentan en tu diario vivir son para fortalecerte y llevarte a un nuevo nivel de autoridad.

En este pasaje de la Biblia, vemos a David y su ejercito de seiscientos hombres viviendo una gran tragedia. El enemigo había prendido fuego la ciudad y se había llevado en cautiverio a todas las mujeres, hombres y niños. Era una situación tan angustiante que la Biblia dice que David y sus guerreros lloraron hasta que no tuvieron más fuerzas.

Es muy probable que en algún momento de la vida te toque atravesar por situaciones de gran angustia y dolor. A veces hay circunstancias que nos sobrepasan por completo. Situaciones inesperadas que logran derrumbar hasta al más fuerte de los guerreros, pero quiero que sepas que en cada uno de esos momentos el Señor tu Dios estará a tu lado como poderoso gigante, Él te toma de la mano y te dice: ¡no temas, yo estoy contigo!

¿Qué es lo que nos roba las fuerzas? Puede ser una tragedia inesperada, la pérdida de un ser querido, un accidente, la quiebra de tu negocio, o una gran injusticia. Cuando alguno de éstos ataques llega a tu vida, las fuerzas se desvanecen. Es la respuesta natural que cualquier individuo puede llegar a tener ante una tragedia. Seguramente puedas recordar algún momento difícil que te haya tocado vivir, y cómo te sentiste en ese momento. Las fuerzas parecen escurrirse de nosotros como el agua entre los dedos.

David era un hombre como todos nosotros, la Biblia cuenta que sus fuerzas se consumieron a causa de la angustia que estaba viviendo. Pero David conocía el secreto para tener una vida victoriosa. Él sabía que en los momentos de desesperación, el único refugio al que podía recurrir era la presencia de Dios.

“Y David se angustió mucho, porque el pueblo hablaba de apedrearlo, pues todo el pueblo estaba en amargura de alma, cada uno por sus hijos y por sus hijas; mas David se fortaleció en Jehová su Dios.” (1 Samuel 30:6)

La confianza de David en Dios hizo toda la diferencia. David no había tenido una vida fácil, no era la primera vez que experimentaba una gran confrontación. Sabía que el mismo Dios que le había dado la victoria frente al gigante, y que lo había llamado a hacer grandes cosas, era el que estaba a su lado para fortalecerlo.

En los momentos de desesperación, cuando las emociones son tan fuertes que parecen bloquear la razón por completo y no encuentras salida para el problema que tienes en tus manos, Dios tiene la respuesta precisa que estás necesitando.

Busque a Dios, entre a su presencia, y no deje de orar hasta que la carga quede en Sus manos y usted reciba esa paz celestial que sobrepasa todo entendimiento. Para cada circunstancia de la vida, hay una respuesta concreta del cielo. ¡Jehová está a tu lado como poderoso gigante! Él es tu fortaleza, tu libertador, no temas, con Dios de tu lado la victoria está asegurada.

David escribe en el Salmo 18

“Te amo, oh Jehová, fortaleza mía. Jehová, roca mía y castillo mío, y mi libertador; Dios mío, fortaleza mía, en él confiaré; Mi escudo, y la fuerza de mi salvación, mi alto refugio. Invocaré a Jehová, quien es digno de ser alabado, Y seré salvo de mis enemigos.” (Salmos 18:1-3)

“En mi angustia invoqué a Jehová, Y clamé a mi Dios. Él oyó mi voz desde su templo, Y mi clamor llegó delante de él, a sus oídos.” (Salmos 18:6)

“Me libró de mi poderoso enemigo, Y de los que me aborrecían; pues eran más fuertes que yo. Me asaltaron en el día de mi quebranto, Mas Jehová fue mi apoyo. Me sacó a lugar espacioso; Me libró, porque se agradó de mí.” (Salmos 18:17-19)