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SALIENDO DE LA CUEVA – RENOVANDO EL ESPÍRITU DE NUESTRA MENTE
(Efesios 4:22-23)

1. Despojaos del viejo hombre que está viciado conforme a deseos engañosos.
2. Renovaos en el espíritu de vuestra mente.
3. Vestíos del nuevo hombre en justicia y santidad de la verdad.

El cristiano se renueva escuchando la voz de Dios, no se mueve conforme a sus propios planes. El libro de Samuel en (1 Samuel 22:1-3) narra la historia de David huyendo al desierto, buscando refugio en la cueva de Adulam. La Biblia cuenta que se juntaron con él todos los afligidos, los endeudados, y los que se hallaban en amargura de espíritu, eran en total unos 400 hombres. Y David fue hecho líder de todos ellos. David se quedó allí hasta que tuvo palabra de Dios para moverse. No daba un solo paso, sin antes consultarlo con Dios. Sabía que su vida dependía de eso. Cuando Dios habla, Dios actúa y respalda aquello que dijo.

Hay 3 cosas que llevan a una persona a detenerse en la vida y estancarse:
1. LAS INJUSTICIAS: David estaba siendo perseguido, acusado injustamente de querer dar un golpe de Estado para apropiarse del reino. Sin embargo, David no se detuvo. Buscó refugio en Dios, y avanzaba aún a pesar de la persecución.
2. EL DESIERTO: Es un momento de prueba y lucha. Tiene como objetivo fortalecer el carácter del cristiano, dando muerte a todo lo terrenal y carnal que aún habita dentro de él, con el fin de cambiar su corazón para lo nuevo que Dios tiene preparado.
3. LA CUEVA: Es un refugio en tiempos de persecución y lucha. Cuando el temor y la muerte asecha en las afueras, la cueva parece ser un lugar de confort y resguardo, pero en realidad te está privando de alcanzar todos tus sueños. La cueva es el lugar donde el enemigo te tiene acorralado, buscando que te seques y que finalmente mueras.

El Espíritu Santo es el único que puede cambiar los corazones. Él es aquel que trae el renuevo sobre los enlutados, los amargados y los fracasados. Cuando Dios te llama para cumplir una tarea, Él te capacita con dones y talentos para llevar a cabo esa misión.

3 CLAVES PARA SALIR DE LA CUEVA

1. CENTRANDO LOS OJOS EN JESÚS: Él es nuestro refugio y nuestro pronto auxilio. No mire el tamaño de su problema, fije su mirada en Jesús y en sus promesas. La alabanza, la adoración y la obediencia, son claves para oír la voz de Dios y avanzar con certeza hacia una victoria segura.
El (Salmo 57:1-4) dice: “¡Ten misericordia de mí, oh Dios, ten misericordia! En ti busco protección. Me esconderé bajo la sombra de tus alas hasta que haya pasado el peligro. Clamo al Dios Altísimo, a Dios, quien cumplirá su propósito para mí. Él mandará ayuda del cielo para rescatarme, y avergonzará a los que me persiguen. Mi Dios enviará su amor inagotable y su fidelidad.” NTV.

2. LA ADORACIÓN: (Salmos 57:7-11) “Mi corazón está confiado en ti, oh Dios; mi corazón tiene confianza. ¡Con razón puedo cantar tus alabanzas! ¡Despiértate, corazón mío! ¡Despiértense, lira y arpa! Con mi canto despertaré al amanecer. Te daré gracias, Señor, en medio de toda la gente; cantaré tus alabanzas entre las naciones. Pues tu amor inagotable es tan alto como los cielos; tu fidelidad llega hasta las nubes. Exaltado seas, oh Dios, por encima de los cielos más altos; que tu gloria brille sobre toda la tierra.” NTV.

En medio de la persecución, escondido en una cueva rodeado de afligidos, endeudados y amargados, David escribe el Salmo 57, declarando su decisión de buscar el rostro del Señor y adorarlo. Cuando el enemigo te tenga rodeado y tu alma busque refugio, la adoración es un arma clave para desbaratar sus planes.

3. OBEDIENCIA: David procuró escuchar la voz de Dios, y obedeció su mandato. La cueva, el refugio, no es un lugar de permanencia. Dios quiere que usted avance y conquiste aquello para lo que fue llamado. (1 Samuel 22:5) “Pero el profeta de Gad dijo a David: No te estés en este lugar fuerte; anda y vete a tierra de Judá. Y David se fue, y vino al bosque de Haret.”
Dios quiere sacarte de ese lugar donde estás escondido, para llevarte al cumplimiento de sus promesas. Pero no puede hacerlo hasta que tu corazón no sea renovado. A pesar de estar rodeado de gente amargada y frustrada, David no dio lugar en su corazón a la queja y la angustia. El se renovaba día a día bebiendo de la fuente de vida eterna. ¡Cristo es nuestra fuente! ¿Quiere avanzar en su vida? ¿Quiere salir de ese lugar de refugio y avanzar hacia un lugar de júbilo y alegría? Permita que Dios cambie su corazón, adórelo en medio de la prueba, fije su mirada en Él y en sus promesas. Aprenda a escuchar su voz y esté listo para obedecer cuando le diga que avance. Judá significa alabanza, agradecer, celebrar. Dios quiere llevarlo de Adulam, a Judá, lugar de alegría, gozo y celebración. Él quiere transformar tu lamento en alabanza.